El fin de semana recién pasado decidimos tener unos días de descanso y tranquilidad junto a mi inseparable compañera en El Quisco sumándonos a las muchas familias y grupos de jóvenes que cada fin de semana forman parte de la caravana de buses y autos en la carretera que busca momentos agradables junto al sol y mar en el litoral central de Chile, sin embargo, esta historia pasó a ser un weekend de analisis sobre la cultura de nuestro país y su comportamiento en "momentos de relajación".
Llegamos al terminal de buses con nuestros pasajes y maletas en mano a esperar la llegada de nuestro bus con 1 hora de anticipación, por lo que nos dio oportunidad de comenzar nuestro análisis.
Aquel deambular de familias y amigos en busca de pasajes para el litoral muestra la escasa preparación del chileno cuando se presta para tomar unos días de descanso ya que a última hora buscan pasajes baratos cuando la demanda es alta y la escases es mayor, por lo que escuchando con disimulo, oíamos que siendo las 19:00 horas aproximadamente muchas familia debían esperar dos y hasta tres horas para su próximo bus puesto que llegaban al terminal con absluta confianza y esperanza de encontrar pasajes inmediatamente.
Una vez arriba del bus, esperábamos que el viaje sea un mero trámite hasta llegar a nuestro destino y, en efecto, lo fue. Con apetito y cansancio ya en nuestra morada de fin de semana, decidimos ir en busca de un restaurant que acoja al viajero. Estábamos en el centro de El Quisco cuando comenzamos a ver un mar de gente mezclada, unos en la playa sentados en círculo, otros escuchando en la plaza frente al mar a diversos cantantes, algunos en los juegos Manpato disfrutando de la adrenalina de la montaña rusa de más de 20 años o en la rueda del amor que no sé porqué motivo se encuentra dándole la espalda al mar, familias y jóvenes paseando por las distintas ferias artesanales que iguales en sus productos abren sus locales en temporada alta...en fin ocupando los distintos espacios que entrega el comercio por estos meses y pensando en qué gastar dinero con el que se cuenta.
Sorpresa mayor fue la nuestra del extenso frío e intenso sol del día siguiente que tuvimos que deambular por la playa a fin de encontrar un lugar que nos cobijara del viento y que al mismo tiempo nos diera tranquilidad para nuestra lectura a sabiendas que aquella playa no era el lugar precisamente para hacer una lectura silenciosa ni mucho menos. A pesar de ello comentábamos que iba a ser un día perfecto para tomar un baño de sol y sumerjidos en nuestros libros. Ella - de la ex cortina soviética- leyendo The Age of Terror y yo -occidental- En la Plaza de Moscú. A medida que la playa acogía a más personas, nos dábamos cuenta que sería una tarde inolvidable.
"A si que nadie lo sabrá sh sh" fue el comienzo de nuestro suplicio cuando sin darnos cuenta un escenario de Coca Cola comienza con sus ruidosos equipos de sonido a ¿"alegrar"? la tarde de los veraneantes. Sin más no dejamos de escuchar el tan popular reggeaton y los que seguramente serán los hits del verano costero. El animador conminaba a la gente a participar de los originales concursos que tenían preparado a cambio de mostrar un envase de la marca "en cualquiera de sus versiones": futbol de 3 en una cancha enjabonada para que la gente se ría de cómo los participantes se caen y la mejor bailarina emulando los concursos de tv.
Por otro lado, nosotros tratando de leer y estar un fin de semana tranquilo, nos rodeábamos cada ves de mas personas y nos es que tengamos fobia a estar con personas cerca nuestro sino que al comportamiento de ellas en espacios públicos y que principalmente es mi crítica. Jóvenes jugando a las paletas que cada 2 minutos se les caía cerca de la toalla de alguien, niños corriendo y tirando arena a las personas que intentaban dormir; mamás gritando a todo pulmón por el niño que se les ha perdido, vendedores ambulantes ofreciendo sus productos (aunque aquí debo reconocer que los vendedores playeros no enturbian tanto el descanso como lo es en algunas playas de brasil que cada 1 minuto te ofrecen comida, collares e incluso a algunas matrimonio), adolescentes jugando y demostrando su virilidad al llevar a sus amigos al agua, familias con bultos que parecen que van de viaje al centro del mar y comida para un regimiento, grupos de personas con radio escuchando adivinen que...más reggeaton. Y no es contra el reggeaton, sino que me pregunto ¿porque llevar radio y escuchar reggeaton si puedes escuchar la música que proviene del escenario de Coca Cola?
En fin, la tarde se hizo tarde y nos tuvimos que marchar aunque más temprano de lo que queríamos ya que nuestro dia de descanso se transformó en una combinación de musica, gritos, viento con arena y un sol abrazador, además que nuestro cuerpo nos sometía al rigor del sufrimiento cuando no lo alimentas.
Una vez en la "casa de descanso" decidimos quedarnos ahí y descansar verdaderamente de la bulla, sin embargo, y en no buen momento recibimos un llamado mágico de mi madre diciéndome que estaba en la carretera camino a El Quisco. El problema no surge del hecho de compartir un fin de semana con mi familia, al contrario, surgió al decirnos con quien venía o acaso ¿Qué familia no tiene una tía o un tío que es el alama de la fiesta pero que habla hasta por los codos? Lamentablemente para nosotros (quien escribe y su hermosa compañera de vida) nos quedaba la mitad de nuestro weekend con una tía que no para de hablar y que no teme al pudor ni al filtro de las cosas que dice. Fue así que llegaron y luego de los respectivos abrazos y bienvenidas, se instalaron cada matrimonio en su cobijo y sin más comenzaron a preparar el alimento (de todas maneras se agradece la gentileza).
Suerte fue la nuestra sobre todo para mi compañera que producto del día agotador en la playa pudo dormitar apaciblemente entre las 22:00 y las 01:30, mientras nosotros comentábamos los aconteceres de la actualidad política, tal como si fuera "Tolerancia Cero" en la sobremesa.
Ellos, llenos de energía hablaban sin parar como si nunca se hubieran visto a pesar que se juntan cada fin de semana a realizar el mismo ejercicio y yo con ganas de leer mi libro.
El día domingo llegó y decidimos caminar por la amable playa del Quisco nuevamente. El tráfico era fluido hasta que llegamos a lo que cotidianamente se conoce por el borde costero, donde se está construyendo los actuales estacionamientos. Al parecer la coordinación de la alcaldía no fue la mejor ya que en la mejor temporada del litoral y cuando más se necesitan parcaderos se estaban construyendo los nuevos estacionamientos del Quisco, lo que hacía el tráfico más lento puesto que disminuía en una pista el normal camino. Según una fuente oriunda del lugar, el contratista no era el mejor ya que no contaba con los medios apropiados para concretar la labor en el tiempo estimado o quizás, antes de comenzar la temporada alta para que las arcas comunales puedan cobrar...un error más de coordinación y estrategia.
Decidimos ir con una hora de anticipación rumbo al terminal, a pesar de ello, el "taco" era interminable de automóviles y buses que iniciaban el retorno a la capital. Afortunadamente nuestra fuente nos llevó por caminos no conocidos hacia el terminal y pudimos llegar con bastante anticipación hacia el anden.
Una ves ahí esperando que llegara el bus y sin evitar de observar a las personas que iban llegando colorados de tanto sol (nosotros también) y con una estela de arena entre sus ropas pensando que el retorno sería mejor.
Encendí nuestro computador portátil para terminar de ver Babel y hacer menos larga la espera entre el litoral y la capital cuando de pronto comienzo a ver una luz roja en la pantalla que se movía con torpeza...alguien estaba apuntando con un puntero hacia la pantalla, miro hacia atrás para ver quien era y como siempre...nadie fue.
Acostumbrados a esta idiosincracia que nos caracteriza, olvidé el asunto y me dispuse a ver la película...a fin de cuentas es dificil cambiar patrones de conducta que se reproducen y se motivan en las familias chilenas, sin embargo, esta situación se puede cambiar con educación y más cultura pero no con la del reggeatón.
A pesar de todo lo vivido y que de ninguna manera es fuente de discriminación puedo decir que fueron unas vacaciones de fin de semana agradables y que de todas maneras volveré a aquella playa ya que acoge a diversas clases sociales.
martes, 16 de enero de 2007
El inicio
He decidido sumarme a la gran cantidad de blogger que existen en el ciberespacio a fin de expresar mis ideas, pensamientos y criticas a la sociedad que estamos formando. Este blog es, además, un esfuerzo por hacer visible las palabras del autor que siente la necesidad de transmitir su experiencia profesional y dar a conocer a la comunidad su perspectiva sobre los temas actuales.
La globalización nos permite tener información instanténea de los acontecimientos mundiales y locales, por ello, este espacio expresará columnas sobre diversos temas contingenciales o no en los medios de comunicación.
Las herramientas con las que dispone el autor, por tanto, le permiten observar la realidad social, política, económica y cultural desde una perspectiva amplia y profesional.
Es entonces que se invita a todos y todas que deseen expresar sus comentarios sobre los textos que aquí se expondrán que lo hagan con el propósito de generar debates responsables y serios para ayudar a construir una sociedad participativa, pluralista y democrática.
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